jueves, 4 de agosto de 2011

¿España Azul?

Bon día.

CADA VOTO CUENTA. VOTA.

Hace ya varios años, en el foro de una cadena de radio, expuse una idea para controlar la inflación que por entonces parecía desatada. Dicha idea consistía en aplicar un impuesto progresivo sobre las plusvalías para así estimular la oferta en vez de restringir la demanda con la reducción del poder adquisitivo de los salarios.

Otro forero me contestó que aunque la idea le parecía acertada no la veía viable porqué el liberalismo económico imperante en la UE lo consideraría anatema. Esta idea estaba encaminada a aumentar los ingresos del estado favoreciendo así la posibilidad de la inversión pública en un panorama en el que ya se veía claro el estancamiento de la inversión privada.

Cuando se hicieron patentes los efectos de la crisis en la economía española la primera reacción del gobierno fue usar una importante parte del superávit existente para frenar el impacto del pinchazo de la burbuja inmobiliaria e intentar con el tiempo ganado reorientar la base económica y de empleo hacia otros sectores. Poco después se empezó a extender desde los gobiernos de la UE la necesidad imperiosa de reducir el déficit, pero no aumentando los ingresos, si no reduciendo el gasto público, términos que en España parecían haberse invertido. No parece casual que de forma casi simultánea empezaran los ataques a la deuda pública española.

En los medios de comunicación no para de repetirse que la situación no es sino el resultado de haber gastado en demasía, viviendo por encima de nuestras posibilidades; no pienso discutirlo,pero nadie parece interesado en señalar que la deuda pública en España apenas supone el 70% de la media europea -en Italia está alrededor del 120%- lo que hubiese podido permitir al estado suplir la retracción de la inversión privada -el autentico problema del endeudamiento en España- con este más que generoso margen para endeudarse.

Ahora, tras más de un año de inmisericorde presión sobre la economía española se ha conseguido ya que se adelante la convocatoria electoral. Pero para disgusto y desesperación de la derecha se ha anunciado con tiempo más que suficiente para que la campaña pueda ser larga y despiadada, muy alejada del perfil bajo -por no decir inexistente- deseado por quienes dirigen a don Mariano. Esto ha forzado a quienes han venido haciendo la campaña al Partido Popular a forzar las cosas para intentar conseguir un adelanto sobre el adelanto, pues parece ser que no confían en su victoria a pesar de los más o menos 15 puntos de ventaja que parecen tener.

Como consecuencia de esta campaña que los gobiernos conservadores de Europa están haciendo para aupar al PP al poder, apoyados de forma masiva por los medios de comunicación afines a la derecha, es la ciudadanía española la que está pagando los platos rotos.

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