viernes, 19 de agosto de 2011

Culpabilizandonos de nuevo.

Bon día.

¡Cada voto cuenta, VOTA!!!!


"Hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces y cimientos que ellos mismos, que desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento".

No quería entrar en su juego, pero parece que el Sr. Ratzinguer recuerda su juventud en estas palabras donde con su sesgada visión de la realidad pretende culpabilizarnos a quienes no creemos en la existencia de dioses y si en la capacidad del ser humano para decidir y diferenciar sobre el bien y el mal desde un punto de vista puramente humano, sin referencia, imposición o restricción por parte de ningún supuesto ser superior.

En estas palabras parece decir que no es sino la voluntad de “Dios” la que tiene que regir nuestras vidas y nadie sino él es el representante de dicha voluntad por lo que son sus dictados los que tienen que regir nuestra vida.

Y yo me pregunto: ¿Quien es este señor que se otorga el derecho de decidir sobre las decisiones de los gobiernos que democráticamente no hemos dado?

¿Quien es él para decidir sobre la ciencia, lo que es o no es válido?

¿Quien es para querer imponernos un modelo social involucionista y discriminatorio que tanto nos cuesta dejar atrás?

En definitiva, ¿quien es el señor Joseph Ratzinguer para imponerme a mi, simple persona de clase trabajadora, como tengo que vivir y en que tengo que creer?

Por cierto, sobre la existencia o necesidad de dioses aconsejaría que se leyese “El gran diseño” por Stephen Hawking y Leonard Mlodinow; sobre el universo y nuestra realidad física.

viernes, 5 de agosto de 2011

Ironía económica

Bon día.

CADA VOTO CUENTA. ¡VOTA!!!

Encuentro muy irónica la situación económica española. Estos días hemos sabido que en el segundo trimestre la economía ha subido unas raquíticas dos décimas, empujada en especial por las exportaciones y lastrada por el retraimiento continuo del consumo interior. Y he aquí la ironía, en dos partes.

Por una parte tenemos la continua cantinela de la falta de competitividad de la clase trabajadora en España. No paran de bombardearnos con la idea que producimos demasiado poco y que tenemos unos sueldos desproporcionadamente altos para nuestra productividad, por lo que tendríamos que trabajar más por menos sueldo. Si esto último fuese cierto yo me pregunto ¿como es posible que en esta crisis tire de la economía la exportación con la brutal competencia que existe en el mercado internacional?

Algo me falla en este planteamiento, o nuestra productividad es mejor de lo que se dice -con nuestros horarios de trabajo y nuestra tradicional organización laboral me permito dudarlo- ; o nuestros salarios no son tan abusivos como quieren hacernos creer y en realidad repercuten muy poco en el precio final que las empresas aplican a nuestros productos. Creo que es precisamente esto combinado con un margen de beneficio empresarial por unidad de producción más que considerable.

Y la segunda parte, que daría risa si no fuese tan real. MAFO y por ende el Banco de España cargan la culpa del frenazo de la economía en la débil demanda interna. Un consumo interno que no arranca debido a la carencia de liquidez por la restricción al crédito por parte de los bancos y lo que considero peor por el miedo a gastar lo poco que podemos detraer de nuestros magros sueldos una vez cubiertos los gastos ineludibles.

Lo cierto es que no entiendo como estos lumbreras quieren que cuadrar la ecuación consistente en reducir los sueldos -comparemolos con los de la UE a 15 y veremos en que nivel de la tabla estamos- y aumentar nuestro consumo.

A todo esto debemos sumarle el descenso de los ingresos del Estado por la disminución de la recaudación sobre el consumo y la fórmula magistral del señor Montoro, FAES y demás anarcocapitalistas: REDUCIR LOS IMPUESTOS.

Lo dicho, la ironía de la economía española.

jueves, 4 de agosto de 2011

¿España Azul?

Bon día.

CADA VOTO CUENTA. VOTA.

Hace ya varios años, en el foro de una cadena de radio, expuse una idea para controlar la inflación que por entonces parecía desatada. Dicha idea consistía en aplicar un impuesto progresivo sobre las plusvalías para así estimular la oferta en vez de restringir la demanda con la reducción del poder adquisitivo de los salarios.

Otro forero me contestó que aunque la idea le parecía acertada no la veía viable porqué el liberalismo económico imperante en la UE lo consideraría anatema. Esta idea estaba encaminada a aumentar los ingresos del estado favoreciendo así la posibilidad de la inversión pública en un panorama en el que ya se veía claro el estancamiento de la inversión privada.

Cuando se hicieron patentes los efectos de la crisis en la economía española la primera reacción del gobierno fue usar una importante parte del superávit existente para frenar el impacto del pinchazo de la burbuja inmobiliaria e intentar con el tiempo ganado reorientar la base económica y de empleo hacia otros sectores. Poco después se empezó a extender desde los gobiernos de la UE la necesidad imperiosa de reducir el déficit, pero no aumentando los ingresos, si no reduciendo el gasto público, términos que en España parecían haberse invertido. No parece casual que de forma casi simultánea empezaran los ataques a la deuda pública española.

En los medios de comunicación no para de repetirse que la situación no es sino el resultado de haber gastado en demasía, viviendo por encima de nuestras posibilidades; no pienso discutirlo,pero nadie parece interesado en señalar que la deuda pública en España apenas supone el 70% de la media europea -en Italia está alrededor del 120%- lo que hubiese podido permitir al estado suplir la retracción de la inversión privada -el autentico problema del endeudamiento en España- con este más que generoso margen para endeudarse.

Ahora, tras más de un año de inmisericorde presión sobre la economía española se ha conseguido ya que se adelante la convocatoria electoral. Pero para disgusto y desesperación de la derecha se ha anunciado con tiempo más que suficiente para que la campaña pueda ser larga y despiadada, muy alejada del perfil bajo -por no decir inexistente- deseado por quienes dirigen a don Mariano. Esto ha forzado a quienes han venido haciendo la campaña al Partido Popular a forzar las cosas para intentar conseguir un adelanto sobre el adelanto, pues parece ser que no confían en su victoria a pesar de los más o menos 15 puntos de ventaja que parecen tener.

Como consecuencia de esta campaña que los gobiernos conservadores de Europa están haciendo para aupar al PP al poder, apoyados de forma masiva por los medios de comunicación afines a la derecha, es la ciudadanía española la que está pagando los platos rotos.